Cada día mueren las esperanzas al despertar.

 Tristemente para mí, la noche trae consigo un amanecer, lleno de prometedoras esperanzas pero a mi modo me da de bruces con la triste realidad de la soledad.

Despertar es comprobar que estuve dormido cuando fui feliz y ahora tan solo tengo que soportar los hirientes recuerdos que me repiten segundo a segundo que no puedo estar a tu lado, soportar las risas lacónicas de tu amiga disfrutando de mi ausencia y buscar un poco de aire en medio del humo en que envuelvo mi alcohólico latir.

Cuando llega el amanecer por fin encuentro mi realidad: soledad, lamento y desesperación. Cada día cuando reafirmamos tu ausencia y me consumo en el lamento por haber sepultado tu pasión me dispongo tan solo a contemplar los pastos y paisajes donde te liberabas del pudor y te invadía la lujuria y la locura, contemplar el firmamento que retabas desnuda y a buscar el susurro que quede de aquellos gemidos que vociferabas cuando aún yo te apasionaba. Cada día te busco donde te tuve pero solo te encuentro imitando el frío remedo de aquel frígido ser.



Comentarios

Entradas populares de este blog

De fuego reprimido

El amor mas lindo

Rúben (cuento), Luis Britto