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Abatir de olas : día segundo.

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Día segundo: Se levanta el sol ardiente y aun todo mi amor por ti no se ablanda, no arde más que tu piel la arena que mis manos sacuden el de tu traje de baño y ese asomo de brisa que te ayuda a agitar mis deseos con el contonear de tu pareo, remedo de falda, débil tela que trasluce la forma de mi mirar.  Saliendo de la cabaña, un día completo de aventuras trasciende más Cuando me llevas a visitar aquel Castillo de batallas, rocas melladas por la lluvia y el sol, que defendieron la ciudad de indias y que has planeado con la humedad de tu deseo que esconda todo lo que estás dispuesta a mostrar...  Pasamos entre pasillos y bajo arcos sin que deje de pensar en lo lujuriosas de tus intensiones, y no tardas en perder la prenda inmensamente satisfactoria que cubre diminutamente el cáliz húmedo de mi deseo, la veo caer con la calma y travesura característica de tu mirar, prenda negra como la noche que igual que ella abraza los canales más culpables de tu ser, ahora solo es...

Abatir de olas: fin del día primero

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Día primero En cuanto a esa noche fantasiosa, aquella noche que promete ser mi cielo e infierno, en la que ingrese entre tinieblas en el ardiente destello de tu gemir, Habrá de hacerse realidad en el mar.. No se a que deba mi capricho de ver caer de tu piel la arena luego del telar moral que la sociedad nos impone... Aun viendo el rojo atardecer en las líneas que el sol no vulneró en tu piel.. Cada grano de arena tomará la decisión que yo jamás nunca tomaría : separarse de tu piel en caída libre al amargo mar, por más fuerte que abata la mar,  prometo abatirte con mayor fuerza, haciendo que las olas sean un remedo de tu piel y toda el agua del mar tan solo una gota de tu placer... El fuego que dejas en la arena para que brille tu piel con su reflejo es gélido en relación al cruzar de aquella preciosas y omnipotentes piernas, con ellas en mi todo lo puedes ,ya tu traje ha sido capturado como mi trofeo de guerra cuando lo lanzarte en mi pecho y me invitaste a seguirte al horizont...