Una bella estudiante me escribe: "Tarde de placer: frías aguas"
Una estudiante inspirada con excelente imaginación y un deseo comparable con la fascinación de amantes distantes en un mar de pasiones. Tarde de placer: frías aguas transcurren las gotas como segundos en una espléndida tarde de placer, donde el agua es nuestro escenario y la naturaleza es nuestro cómplice. Poco a poco unos besos construyen una tarde en aquel pequeño charco de agua poco profunda que es ahora nuestro lugar, donde se enciende esta tarde de placer, donde se han quedado las prendas abatidas por la corriente en alguna roca en que reposa tu piel... rayos del sol entre las ramas de los árboles es la iluminación de nuestro refugio que arde en deseo con la fuerza que labra la roca, salvo el choque del agua con la roca, solo se escuchan nuestra respiración agitándose, aparte de aquella fauna y flora nativa que encubre nuestro encuentro, pero a tal belleza, en ese momento, solo importamos tu y yo .. Sentir en mi esas manos sobre todo mi cuerpo y se...