Gracias a las lágrimas que lavan mi mirada...

He aprendido que el llanto en silencio, el llanto para mis adentros es el mayor gesto de orgullo y de dolor.. No busca la compasión ajena sino que reclama el vibrar de cada recóndita fantasía que tras pupilas se gesta... No reclama al olvido de deidades acostumbradas al desdén, tan solo procura desanudar la garganta y desnudar la sincera mirada de quien lamenta el azar de los segundos...

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